En el taller de Pintura hemos
estado conociendo y trabajando la obra de Joan Miró. Hemos aprendido
un montón de cosas pero la más importante: el valor de la
CONSTANCIA… si leéis este breve resumen de su vida, lo
entenderéis.
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JOAN MIRÓ
(1893-1983)
Tuvo una infancia solitaria,
poco feliz y con poca libertad para poder
dar rienda suelta a sus sueños. Era muy tímido, soñador,
imaginativo, sensible… frente a la educación rígida y autoritaria de
sus padres. Fracasó, por desgracia, en sus estudios. Nunca terminó
de hacer la Enseñanza Secundaria. Su padre no le dejaba ser pintor
porque quería que
fuese joyero como él. Pero Miró demostró que
cuando
amas mucho algo, luchas hasta el final por conseguirlo. El quería
ser pintor y nada ni nadie podría alejarlo de su deseo.
Sus comienzos fueron en el
famoso barrio de
Montparnasse en París. Sus primeras exposiciones resultaron un
fracaso… ¡hasta el punto de que llegó a pasar hambre porque no
vendía ningún cuadro! Pero con el tiempo, llegó el reconocimiento
de su obra.
Después encontró el amor en una muchacha de Palma de Mallorca,
con la que finalmente se casó. Se trasladó a vivir a esa bonita
ciudad y en ella pasó el resto de su vida pintando que es lo que más
le gustaba. Murió en esta isla habiendo alcanzado el éxito y el
reconocimiento de todo el mundo. Sus obras se pueden admirar en
prestigiosos museos internacionales.
“Los años que perdió en su
triste infancia están plasmados en sus pinturas, junto a todos los
juguetes que le hubiera gustado haber tenido. Todas esas cosas que
no gozó están en sus cuadros, como símbolos, como en sueños de
niños”.
Alumnado del Taller de Pintura