I.E.S SANTA MARÍA DE LOS BAÑOS

 

 

LOS DETECTIVES VISITAN BUSOT Y XIXONA

Érase una vez un grupo de alumnos y alumnas del IES Sta Mª de los Baños de Fortuna, pertenecientes a “El Club de los Detectives”, que nos entusiasmaba resolver misterios y aprender cosas nuevas. Y como viajar es una manera fantástica de hacerlo, decidimos emprender un viaje y visitar algunos pueblos de Alicante.

Así que, una cálida mañana de otoño, a las 8:30 h, subimos al autobús acompañados por nuestras profesoras y nos pusimos en marcha.

Tras una hora y media de trayecto, llegamos a la primera parada “Las cuevas de Canelobre”, situadas en el pueblo de Busot. Eran maravillosas y hasta daban un poco de miedo. Nos impresionaron sus estalactitas y estalagmitas, algunas de hasta 5 metros de altura. Casi todas las rocas guardaban parecido con cosas conocidas: una medusa, un dragón, un gran tiburón blanco, un casco romano… pero la más graciosa era la que se parecía a Bart Simpson. Todo un espectáculo.

Después visitamos la fábrica de juguetes. Nos hizo mucha ilusión, porque ¡quién no ha tenido un Play Móvil de pequeño! Al entrar había una exposición muy chula de Egipto. A unos nos gustó el barco pirata, otros el castillo medieval, la casa de muñecas, el coche de novios… había para todos los gustos. ¡Muchas gracias por el regalo que nos hicieron!

Hacia el mediodía, llegamos a la localidad de Xixona, conocida por tener muchas fábricas de turrón. Era la hora de comer y casi todos estábamos hambrientos, así que, sacamos nuestros bocadillos y dimos buena cuenta de ellos “en un periquete”. Debemos confesar, que algunos de nosotros, solo unos pocos, tiramos algún papel al suelo y las profesoras tuvieron que intervenir para que los recogiéramos. ¡Seguro que no vuelve a pasar!

      Bueno, nos quedaba la última visita, la más suculenta, la fábrica de turrón. Tras ver un video de cómo se hacen algunas de las variedades, nos enseñaron la fábrica a través de unas cristaleras, ya que, por medidas de higiene no pudimos pasar dentro.  Ahora nos tocaba visitar el museo del turrón, dónde se exponían objetos, utensilios, máquinas… antiguas de cómo se elaboraba este dulce hace años. Para terminar nos obsequiaron con un delicioso trozo de turrón de chocolate. Los más golosos pudimos hacer algunas compras en la tienda.

Regresamos a Fortuna cansados, pero contentos y satisfechos, después de un día intenso, sin parar de aprender cosas nuevas y por supuesto, pensando ya en la próxima salida. ¿Quién sabe que misterio deberemos resolver?